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| Canto in chiesa (Taccuino Sanitatis, s. XIV) |
No se alarmen los más impíos y anticlericales de ustedes ni tampoco los más fervientes devotos de las diferentes Iglesias cristianas. No es nuestra intención, ni de lejos, enzarzarnos en un debate teológico en este artículo. Somos perfectamente conscientes de que ese asunto supera con creces las expectativas mundanas de nuestras humildes almas pecadoras y como decía San Agustín, “En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén”.
Dicho esto queremos explicarles que con este iniciamos una serie de artículos, dentro de nuestra sección “Historia de la Música”, dedicados al papel de las Iglesias Cristianas en la música occidental. Hablaremos por tanto de las Iglesias Ortodoxas, de la Iglesia Católica Romana y de algunas Iglesias Protestantes que, como dice su nombre genérico, se iniciaron como una forma de protesta ante ciertas prácticas y doctrinas de la Iglesia Católica.
¿Qué por qué dedicarle varios artículos al papel de estas Iglesias cristianas en la música occidental, en lugar de, por ejemplo, al papel de los vikingos? [1] Pues muy sencillo, porque, les guste o no, estimados pecadores, el papel que estas jugaron a partir de la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, en el siglo IV [2], fue decisivo para la conformación de lo que hoy llamamos “Música Occidental”, especialmente si tenemos en cuenta que sobre el año 600 todo el vasto territorio que había sido romanizado estaba más o menos cristianizado y que sería en este mismo territorio donde se conformarían las bases de la civilización que hoy llamamos “occidental” y por tanto también las bases de su música.

