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viernes, 15 de noviembre de 2013

"CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO" (PARTE I): LOS CANTOS CRISTIANOS



Canto in chiesa (Taccuino Sanitatis, s. XIV)
     No se alarmen los más impíos y anticlericales de ustedes ni tampoco los más fervientes devotos de las diferentes Iglesias cristianas. No es nuestra intención, ni de lejos, enzarzarnos en un debate teológico en este artículo. Somos perfectamente conscientes de que ese asunto supera con creces las expectativas mundanas de nuestras humildes almas pecadoras y como decía San Agustín, “En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén”.

     Dicho esto queremos explicarles que con este iniciamos una serie de artículos, dentro de nuestra sección “Historia de la Música”, dedicados al papel de las Iglesias Cristianas en la música occidental. Hablaremos por tanto de las Iglesias Ortodoxas, de la Iglesia Católica Romana y de algunas Iglesias Protestantes que, como dice su nombre genérico, se iniciaron como una forma de protesta ante ciertas prácticas y doctrinas de la Iglesia Católica.

     ¿Qué por qué dedicarle varios artículos al papel de estas Iglesias cristianas  en la música occidental, en lugar de, por ejemplo, al papel de los vikingos? [1] Pues muy sencillo, porque, les guste o no, estimados pecadores, el papel que estas jugaron a partir de la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, en el siglo IV [2], fue decisivo para la conformación de lo que hoy llamamos “Música Occidental”, especialmente si tenemos en cuenta que sobre el año 600 todo el vasto territorio que había sido romanizado estaba más o menos cristianizado y que sería en este mismo territorio donde se conformarían las bases de la civilización que hoy llamamos “occidental” y por tanto también las bases de su música.

jueves, 1 de agosto de 2013

ENTREVISTA CON EL BARDO (ASURANCETÚRIX)

  
      Imaginarse como fueron épocas pasadas de la historia es un cometido más difícil de lo que pueda parecer a primera vista. Habitualmente nos echa una mano lo que han imaginado otros, ayudándonos a dar forma al pasado. Así, por ejemplo, algunos se imaginarán la antigüedad clásica al estilo del cine Peplum y películas como Ben Hur (William Wyler, 1959), o la más reciente Gladiator (Ridley Scott, 2000). Otros se  ayudarán de la literatura basándose en novelas como la misma Ben Hur (Lewis Wallace, 1880) o la extraordinaria saga sobre la antigua Roma de la escritora australiana Colleen McCullough. Por lo que a nosotros respecta, nos encanta imaginarnos la “época de los romanos” acudiendo a la genial serie de tebeos creados por Renné Goscinny y Albert Uderzo, Astérix el Galo.
    
     Partiendo del año 50 a.C., en plena ocupación de la Galia por parte de Julio César, los diferentes álbumes de Astérix suponen un divertidísimo a la par que pedagógico recorrido por el mundo antiguo, en el que se mezclan el humor y la parodia a la vez que se construye una imagen divertida y muy didáctica de la antigüedad clásica.

     Por ello y para lo que aquí nos interesa, que es hablar de la música en la antigüedad, vamos a recurrir al experto en música de la irreductible aldea gala, Asurancetúrix, el bardo. A pesar de que sus coaldeanos opinen que es un pelmazo, lo cierto es que Asurancetúrix es un personaje que representa a una figura emblemática en la historia de la música y la poesía europea, los bardos. Y es que, aunque la palabra bardo se asocie comunmente a la tradición celta, existían figuras similares también en la cultura grecolatina, como fue el caso de Homero, y también en épocas posteriores de la historia europea, como la figura del juglar medieval (1). Asurancetúrix nos va a ayudar a plantearnos un importante hito:
¿Cómo fue la música en la antigüedad?